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Realización y cuidados del acceso vascular
En NephroCare queremos cuidar a nuestros pacientes en todos los aspectos de su tratamiento de diálisis y los profesionales médicos que cuidan de ellos reconocen que el acceso vascular es el salvavidas del paciente.

Existen diversos tipos de acceso, algunos temporales (catéter) y otros permanentes. Los accesos permanentes más comunes para un paciente tratado en HD crónica son la fístula arterio-venosa (FAV) y los injertos.

Los accesos temporales incluyen los siguientes tipos de catéteres, consistentes en tubos huecos flexibles emplazados parcialmente fuera del cuerpo:

» Subclavia: es un catéter temporal colocado en la vena subclavia
justo debajo de la clavícula.

» Yugular Interno (YI): este catéter se coloca en la arteria yugular, en el cuello, y puede
utilizarse en pacientes desde varias semanas a varios meses.

» Femoral: es un catéter temporal colocado en la arteria femoral, situada en la ingle;
solamente se utiliza mientras el paciente está hospitalizado.



Una fístula se realiza bajo la piel uniendo una vena a una arteria mediante sutura.

Esto aumenta la cantidad de sangre que fluye por la vena y causa el ensanchamiento de la misma. El proceso por el que la fístula se hace más fuerte y lo suficientemente grande se llama maduración. Por lo general, este proceso lleva de 4 a 12 semanas.

Un injerto se realiza bajo la piel conectando una arteria a una vena con material sintético. Después de la intervención quirúrgica, puede tardar de 3 a 4 semanas para que se reduzca la hinchazón sobre el injerto y éste pueda utilizarse para realizar la diálisis. La colocación de ambos accesos debe realizarlos un médico y en un quirófano.

Tener un acceso exitoso es una contribución importante al bienestar del paciente. Hay consenso entre los responsables del cuidado de los pacientes de hemodiálisis en que el tipo de acceso vascular de preferencia es la fístula arterio-venosa (FAV) natural. En comparación con los catéteres y los injertos arterio-venosos, las FAV naturales muestran tasas de complicación significativamente menores (tales como infección y coágulos), mayor permeabilidad, menos hospitalizaciones y menor morbilidad del paciente.

Para mejorar los resultados en el mantenimiento del acceso de hemodiálisis, es importante implementar un enfoque multidisciplinar implicando a enfermeras, nefrólogos, cirujanos vasculares y radiólogos asegurando un cuidado continuo del acceso vascular.